Competir o compartir

Darwin no sospechaba qué sátira tan amarga escribía de los hombres, y en particular de sus compatriotas, cuando demostró que la libre concurrencia, la lucha por la existencia celebrada por los economistas como la mayor realización histórica, era el estado normal del mundo animal.

FRIEDRICH ENGELS

Quiero aclarar que no vengo aquí en el plan de “maestro”, ni en plan de “enseñanza”. De hecho, soy reacio a ambos términos. No creo en la enseñanza, creo en el aprendizaje. Siempre que digo esto, encuentro oposición de parte de mis interlocutores. No abundaré al respecto, pues no es el tema que nos ocupa en esta ocasión. Lo menciono simplemente porque quiero aclarar que a lo que estoy aquí no es a “enseñar” sino a compartir con ustedes. Esta es una palabra que me gusta más y que me gusta mucho. Además, ¿qué podría yo enseñarle a un grupo tan consistente de empresarios del Bajío mexicano, que es una de las pocas regiones en México que están creciendo varios puntos porcentuales arriba de la media nacional? (INEGI 2015: Guanajuato 6.4% general; 9.2% en el sector industrial y 5% en el sector terciario)… Nada podría enseñarles… En cambio, creo que sí puedo compartirles algo.

La idea de esta charla no es la de abordar en todas sus aristas e implicaciones el tema de la colaboración. Por lo que a mí respecta en esta oportunidad, la intención es ampliar la perspectiva y remover algunas inquietudes en torno a tan fascinante tema.

A lo largo de la vida he comprendido que lo que en verdad aprendemos no es aquello que nos enseña alguien que “sabe más” que nosotros, sino lo que nosotros mismos, en un acto de libertad y voluntad, deseamos o necesitamos aprender. Y por regla general, casi diría yo que de manera absoluta, el ejercicio de aprender resulta del ejercicio de compartir, de interactuar, de intercambiar… Sé por propia experiencia que cuando más he aprendido es cuando he acudido, como en esta ocasión, a compartir vivencias y experiencias con personas interesadas en lo mismo que yo: en aprender. Resulta que siempre es más lo que uno recibe que lo que uno da…