10 premisas estratégicas para entender el Design Thinking

Estoy trabajando en varios proyectos de formación y consultoría relacionados con el Design Thinking, algunos bastante curiosos.  Con este post empiezo en Design Thinking Magazine un seriado dedicado a esta metodología, sobre la que ya he escrito mucho. En esta ocasión, sin embargo, voy a explorar enfoques nuevos. Si no sabes de qué va, antes de seguir puedes echarle un vistazo a Mi FAQ sobre Design Thinking que te servirá de introducción.

La entrada de hoy es una reseña del libro: “Design Thinking para la Innovación Estratégica” de Idris Mootee, CEO de Idea Couture, y publicado por Empresa Activa en 2014. Como es habitual en esta casa, no me voy a limitar a hacer un resumen de las ideas más interesantes, sino que voy a aportar mi propio punto de vista sobre algunas de las tesis que propone Mootee.

En general, creo que con el Design Thinking ocurre lo mismo que con cualquier cosa interesante que caiga en manos del Management: la convierten en un conjunto de herramientas de uso fácil, de plug-and-play, despojándolas de contexto, filosofía y complejidad. Por eso, en mis talleres insisto tanto en las raíces, la filosofía y la naturaleza paradójica de la práctica del diseño. Las técnicas son muy útiles e interesantes, pero hay que saber usarlas en su debido contexto. Además, no deberíamos descuidar nunca la reflexión crítica subyacente al diseño, que es algo que a menudo se pierde cuando el Design Thinking se convierte en un producto amoldable al posibilismo corporativo.

Ahora voy a compartir las reflexiones que me generó el libro. Me ha servido de pretexto para retomar viejos conceptos y filtrarlos desde la experiencia que tengo ahora, y ese es un ejercicio que siempre vale la pena hacer. Te recuerdo que aquí mezclo ideas originales de Mootee con opiniones mías:

“Los datos no pueden sustituir la intimidad: El DT profundiza en las conexiones. Nos ayuda a apreciar y a encontrarle sentido a los vínculos complejos entre las personas, los lugares, los objetos, los sucesos y las ideas”, dice Mootee. Pero la definición (percepción) de valor en el DT empieza siempre por las personas, no por los productos, y esto necesita de un enfoque antropocéntrico. Como dice Roger Martin, “los datos no pueden sustituir la intimidad”, así que hay que volver a la esencia de los problemas humanos, y eso exige construir relaciones más íntimas que superen el modelo tan racional y lineal con que herramientas tradicionales de Marketing, como las encuestas y los paneles de consumidores, capturan e interpretan los datos. Por otra parte, el análisis contextual tiene una importancia crítica para el DT. Cada contexto sugiere nuevas oportunidades y conforma lo que nos gusta llamar el “ecosistema” que rodea la experiencia. Tenemos que ir mucho más allá de lo obvio, penetrando en la complejidad de situaciones que se dan en el antes, el durante y el después…